Vestigio.
(Del lat. vestigĭum).
2. m. Memoria o noticia de las acciones de los
antiguos que se observa para la imitación y el ejemplo.
*epidermis.
(Del lat. epidermis, y
este del gr. ἐπιδερμίς).
1. f. Anat. Epitelio ectodérmico
que envuelve el cuerpo de los animales. Puede estar formada por una sola capa
de células, como en los invertebrados, o por numerosas capas celulares
superpuestas que cubren la dermis, como en los vertebrados.
2. f. Bot. Membrana formada por una
sola capa de células que cubre el tallo y las hojas de las pteridofitas y de
las fanerógamas herbáceas.
La acción consistió en arrancar, desprender y recolectar el
material primario, la epidermis, con el que están conformadas las dos superficies:
cemento en la azotea y grava en el
basamento piramidal. El momento de la recolección fue registrado en video y el
registro de los vestigios lo realicé en fotografía digital.
En la azotea de mi casa se encuentran un sin número de
vestigios. Su condición de obra negra la integran diferentes objetos y
materiales que fueron ocupados para construir el último nivel y otros tantos
que se han quedado en el olvido. Dichos objetos han dejado marcas alrededor de
toda la superficie, debido a su contacto con el medio ambiente. Me interesó una
marca en el lugar donde los albañiles mezclaron el cemento, una delgada capa.
Dicha capa de mortero comenzaba a deteriorarse y a desprenderse en pequeños
fragmentos. Los cambios climatológicos como el viento, la lluvia y el sol,
fueron determinantes para su precaria condición.
Decidí desprender con mis manos la capa de argamasa que
continuaba adherida al suelo y arrojarlos en un mismo sitio, generando un
montículo. A su vez dicha acción generó un nuevo vestigio, una marca en el
suelo del cemento que fue arrancado.
La recolección del material en el basamento piramidal,
consistió en recoger la grava de la plaza del basamento, ya que esta ubicación
me permitía tener un registro más amplio del relieve de la zona. Arrojé la
grava hacia un mismo sitio para generar otro montículo.
La grava que conforma esta superficie contiene una carga de
ficción y de artificialidad. El recinto del fuego nuevo fue reconstruido, es un gran vestigio que se
transformó en una construcción ficticia. El basamento que vemos ahora, no es
igual al que vieron los antiguos pobladores en los pasados rituales del fuego
nuevo, los materiales primigenios se encuentran debajo de los artificiales. La
sobre-posición simbólica de materiales, denota una especie de sincretismo matérico, una forma equivalente
concebida por elementos dispares en el mismo espacio y tiempo.
Recolección, azotea. Video digital. 2014.
Recolección, basamento. Video digital. 2014.
El acto de aventar los fragmentos en un mismo lugar, fue con
la intensión de generar montículos. Estos encuentra su génesis en la
acumulación, el azar y la referencia al Menhir, pero en este caso a un Menhir
fragmentado.
Careri (2003), comenta:
Los primeros menhires aparecen por vez primera en la era neolítica, y
constituyen los
objetos más sencillos y más densos de significado de toda la Edad de
Piedra. Su
levantamiento constituye la primera acción humana de transformación física
del
paisaje: una gran piedra tendida horizontalmente en el suelo y, sin embargo,
tan sólo
una simple piedra sin ninguna connotación simbólica. Pero su rotación de
noventa
grados y el hincada en la tierra transforman dicha piedra en una nueva
presencia que
detiene el tiempo y el espacio: instituye un tiempo cero que se prolonga
hasta la
eternidad, así como un nuevo sistema de relaciones con los elementos del
paisaje circundante (p.52).
Como menciona
Careri, el Menhir es el inicio del tiempo y el espacio a través de su presencia
vertical en el entorno que lo rodea, representa la eternidad. Los montículos
fragmentados representan no el inicio,
sino el fin de un tiempo lineal, no la eternidad, sino lo efímero y no
un espacio único sino una multi-espacialidad matérica.
Después de la acción, ambas superficies contenían el rastro de mis movimientos. El terreno del
que levanté la grava y el cemento mostraban cierto tipo de erosión. Huella
resultante de la experiencia del recorrido de mi cuerpo en contacto con la
superficie y el territorio.
Montículo, azotea.
Montículo, basamento.
Las intervenciones realizadas en las superficies estuvieron
conformadas por los materiales recolectados: grava y cemento. Dichas
intervenciones consistieron en reconstruir a escala ambas superficies, una
contenida dentro de la otra.
En la parte más alta del basamento piramidal, reconstruí con
los pedazos de cemento el plano de la superficie de la azotea de mi casa. En la
azotea de mi casa, intervine con la grava recolectada, el plano de la
superficie del basamento.
La intensión con
estas intervenciones es el de contener en un mismo lugar ambas superficies de
manera simbólica, hacerlo múltiple en espacio y tiempo. Los materiales que conforman dichos planos sostienen un cambio en su funcionalidad,
interactúan de manera heterogénea sobre el área y apelan por una posición sobre
el terreno. Cabe mencionar el simbolismo matérico con el que cargan dichos
elementos.
La grava, si bien artificiosa, contiene elementos cargados
de memoria y de representación. Es la epidermis de una superficie con vestigios
ritualísticos y actualmente un espacio de recreación comunitaria.
El cemento por su parte, es el vestigio del proceso de
urbanización causado en el terreno. Dicho material sirve de amalgama para
tabiques, construcción de superficies y es el causante del paisaje gris en la
zona donde habito.
La vista desde el basamento piramidal denota características
evolutivas de la ciudad, límites socio-económicos, aumento de la población,
erosión del territorio y tipologías generales propias del proceso de
urbanización de las grandes ciudades. El paisaje también tuvo su transformación
con el desarrollo de la mancha urbana.
A través del fractal
arquitectónico podemos ser testigos de los vestigios del tiempo.
La vista desde la azotea de mi casa manifiesta
construcciones de ladrillo, una atmósfera gris, símiles unas con otras.
Debido a una carente economía, dichas construcciones no
pueden cubrirse con aplanados ni
pintura, dejando al panorama con un cierto aire de especulación y de
esperanza. La vista desde ese lugar no sería posible sin el proceso de
urbanización que sostuvo el terreno donde vivo. De chinampa a construcción de
tres niveles.
Ahora se puede tener una interacción visual (más precisa con
binoculares) de la azotea de mi casa hacia el basamento en la cúspide del cerro
y viceversa. Estas miradas simbólicas estarán interactuando hasta que se
derrumbe mi casa, hasta que la mancha
urbana invada la cúspide del cerro o hasta que deje de evidenciarlo a través de
mis acciones.
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