martes, 17 de junio de 2014

VESTIGIOS. (Epidermis*)

Vestigio.
(Del lat. vestigĭum).
1. m. huella ( del pie del hombre o de los animales en la tierra).
2. m. Memoria o noticia de las acciones de los antiguos que se observa para la imitación y el ejemplo.
3. m. Ruina, señal o resto que queda de algo material o inmaterial.

*epidermis.
(Del lat. epidermis, y este del gr. ἐπιδερμς).
1. f. Anat. Epitelio ectodérmico que envuelve el cuerpo de los animales. Puede estar formada por una sola capa de células, como en los invertebrados, o por numerosas capas celulares superpuestas que cubren la dermis, como en los vertebrados.
2. f. Bot. Membrana formada por una sola capa de células que cubre el tallo y las hojas de las pteridofitas y de las fanerógamas herbáceas.
tener la ~ fina, o sensible.
1. locs. verbs. coloqs. Ser quisquilloso.
                                                                                                                                                                                                                                          


La acción consistió en arrancar, desprender y recolectar el material primario, la epidermis, con el que están conformadas las dos superficies: cemento en la azotea  y grava en el basamento piramidal. El momento de la recolección fue registrado en video y el registro de los vestigios lo realicé en fotografía digital.

En la azotea de mi casa se encuentran un sin número de vestigios. Su condición de obra negra la integran diferentes objetos y materiales que fueron ocupados para construir el último nivel y otros tantos que se han quedado en el olvido. Dichos objetos han dejado marcas alrededor de toda la superficie, debido a su contacto con el medio ambiente. Me interesó una marca en el lugar donde los albañiles mezclaron el cemento, una delgada capa. Dicha capa de mortero comenzaba a deteriorarse y a desprenderse en pequeños fragmentos. Los cambios climatológicos como el viento, la lluvia y el sol, fueron determinantes para su precaria condición.

Decidí desprender con mis manos la capa de argamasa que continuaba adherida al suelo y arrojarlos en un mismo sitio, generando un montículo. A su vez dicha acción generó un nuevo vestigio, una marca en el suelo del cemento que fue arrancado.
La recolección del material en el basamento piramidal, consistió en recoger la grava de la plaza del basamento, ya que esta ubicación me permitía tener un registro más amplio del relieve de la zona. Arrojé la grava hacia un mismo sitio para generar otro montículo.
La grava que conforma esta superficie contiene una carga de ficción y de artificialidad. El recinto del fuego nuevo  fue reconstruido, es un gran vestigio que se transformó en una construcción ficticia. El basamento que vemos ahora, no es igual al que vieron los antiguos pobladores en los pasados rituales del fuego nuevo, los materiales primigenios se encuentran debajo de los artificiales. La sobre-posición simbólica de materiales, denota una especie de  sincretismo matérico, una forma equivalente concebida por elementos dispares en el mismo espacio y tiempo.

 Recolección, azotea. Video digital. 2014.


Recolección, basamento. Video digital. 2014.


El acto de aventar los fragmentos en un mismo lugar, fue con la intensión de generar montículos. Estos encuentra su génesis en la acumulación, el azar y la referencia al Menhir, pero en este caso a un Menhir fragmentado. 

Careri (2003), comenta:

Los primeros menhires aparecen por vez primera en la era neolítica, y constituyen los
objetos más sencillos y más densos de significado de toda la Edad de Piedra. Su
levantamiento constituye la primera acción humana de transformación física del
paisaje: una gran piedra tendida horizontalmente en el suelo y, sin embargo, tan sólo
una simple piedra sin ninguna connotación simbólica. Pero su rotación de noventa
grados y el hincada en la tierra transforman dicha piedra en una nueva presencia que
detiene el tiempo y el espacio: instituye un tiempo cero que se prolonga hasta la
eternidad, así como un nuevo sistema de relaciones con los elementos del
paisaje circundante (p.52).

Como menciona Careri, el Menhir es el inicio del tiempo y el espacio a través de su presencia vertical en el entorno que lo rodea, representa la eternidad. Los montículos fragmentados representan no el inicio,  sino el fin de un tiempo lineal, no la eternidad, sino lo efímero y no un espacio único sino una multi-espacialidad matérica.

Después de la acción, ambas superficies contenían  el rastro de mis movimientos. El terreno del que levanté la grava y el cemento mostraban cierto tipo de erosión. Huella resultante de la experiencia del recorrido de mi cuerpo en contacto con la superficie y el territorio.

 Montículo, azotea.


Montículo, basamento.

Las intervenciones realizadas en las superficies estuvieron conformadas por los materiales recolectados: grava y cemento. Dichas intervenciones consistieron en reconstruir a escala ambas superficies, una contenida dentro de la otra.
En la parte más alta del basamento piramidal, reconstruí con los pedazos de cemento el plano de la superficie de la azotea de mi casa. En la azotea de mi casa, intervine con la grava recolectada, el plano de la superficie del basamento.

 La intensión con estas intervenciones es el de contener en un mismo lugar ambas superficies de manera simbólica, hacerlo múltiple en espacio y tiempo.  Los materiales que conforman dichos planos  sostienen un cambio en su funcionalidad, interactúan de manera heterogénea sobre el área y apelan por una posición sobre el terreno. Cabe mencionar el simbolismo matérico con el que cargan dichos elementos.
La grava, si bien artificiosa, contiene elementos cargados de memoria y de representación. Es la epidermis de una superficie con vestigios ritualísticos y actualmente un espacio de recreación comunitaria.
El cemento por su parte, es el vestigio del proceso de urbanización causado en el terreno. Dicho material sirve de amalgama para tabiques, construcción de superficies y es el causante del paisaje gris en la zona donde habito.

La vista desde el basamento piramidal denota características evolutivas de la ciudad, límites socio-económicos, aumento de la población, erosión del territorio y tipologías generales propias del proceso de urbanización de las grandes ciudades. El paisaje también tuvo su transformación con el desarrollo de la mancha urbana.
 A través del fractal arquitectónico podemos ser testigos de los vestigios del tiempo.
La vista desde la azotea de mi casa manifiesta construcciones de ladrillo, una atmósfera gris, símiles unas con otras.
Debido a una carente economía, dichas construcciones no pueden cubrirse con aplanados ni  pintura, dejando al panorama con un cierto aire de especulación y de esperanza. La vista desde ese lugar no sería posible sin el proceso de urbanización que sostuvo el terreno donde vivo. De chinampa a construcción de tres niveles.
Ahora se puede tener una interacción visual (más precisa con binoculares) de la azotea de mi casa hacia el basamento en la cúspide del cerro y viceversa. Estas miradas simbólicas estarán interactuando hasta que se derrumbe mi  casa, hasta que la mancha urbana invada la cúspide del cerro o hasta que deje de evidenciarlo a través de mis acciones.